El mundo del fútbol en Colombia, Europa y el Medio oriente, hierve como hormiguero alborotado, por los comentarios que originaron las
contrataciones de Falcao García y James Rodríguez, por el Rayo Vellecano y el Al Rayyan, respectivamente. Y aunque, las hormigas saltan de su refugio con un objetivo predeterminado, quienes tienen como función el formar opinión, han salido sin rumbo fijo procurando justificar sus comentarios en todo tipo de sucesos acaecidos antes, durante y después de dichas contrataciones.

Los involucrados y directamente interesados en las negociaciones para su vinculación a los respectivos equipos, ignoraban que en su tierra
natal ocuparon las primeras planas de los periódicos y la apertura de noticieros de la radio y la televisión, porque fueron descalificados, por sus lesiones que no le permitían una recuperación definitiva, en el caso de Falcao, y su vida farandulera y poco profesional, refiriéndose a James.

Falcao García es un exfutbolista que puede terminar sus días en un modesto esquipo de la liga colombiana, argumentaban unos; que se dedique a disfrutar de su familia y a pasear por el Mediterráneo, vociferaban otros. James Rodríguez puede convertirse en un Influencer o en un Gamer, le recomendaban a gritos; que se dedicara al modelaje y a la promoción de artistas le murmuraban en voz
baja.

Los unos y los otros, posando de profundos conocedores de las artes y las ciencias humanas se creyeron poseedores de la verdad absoluta, pero qué equivocados estaban porque, aunque las segundas oportunidades resultan (a veces) odiosas, los dos referentes de la selección Colombia han encontrado un segundo comienzo, una nueva oportunidad para brillar con la luz de su espíritu deportivo y de seguir adelante con la capacidad de su técnica futbolística.

Vallecas (sede de Falcao), convertido hoy en barrio, es un antiguo poblado del sur de Madrid, con un estadio pequeño y un corazón tan grande como la misma España, que alienta cada tarde o noche de fútbol al equipo de sus amores; sus directivos no tiene mucho
dinero para contratar figuras; pero, reconocieron en Falcao García al hombre que, con 300 goles en Europa y siendo el máximo anotador
de su seleccionado nacional, les daría estatus de gran equipo y la posibilidad de figurar en su liga local con la esperanza de llegar a una de las
copas europeas.

Rayan (la nueva ciudad de James), a siete mil kilómetros del Rayo Vallecano y al centro este de Doha, la capital de Qatar, espera llenar su estadio con capacidad de 50.000 espectadores, para ver triunfar al 10 de Colombia en su máximo esplendor de figura mundialista y gambeteador excelso.

Los árabes, dueños del Al Rayyan y de exorbitantes fortunas, y con posibilidades de contratar sin reparar en gastos apostaron por el colombiano, sin fijarse en sus antecedentes disciplinarios; solamente les interesó su capacidad futbolística.
Dos personas muy diferentes, dos mentalidades con distintos objetivos, dos hombres que luchan por sobreponerse a la adversidad; sin embargo, para Colombia son el referente mayor de goles, espectáculo y pasión por el amarillo, color de la camiseta nacional.
James y Falcao, o Falcao y James; aquí si se puede aplicar el principio matemático que expresa: “el orden de los factores no altera el producto”, porque el resultado será siempre el mismo: espectáculo y goles.

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